Hace varias décadas atrás Mead (1970, 21) aportaba pistas acerca
de cuáles eran los factores principales que estaban contribuyendo a los grandes
cambios en el planeta. Por un lado, se tenía el establecimiento de una única
cultura mundial, propiciada por el desarrollo de los medios y la extensión de
las comunicaciones, y por otro el hecho que nos estábamos convirtiendo en
ciudadanos totalmente conscientes del mundo (habíamos logrado tener
conocimiento y acceso a todos los rincones del planeta). Estas condiciones se
dieron por primera vez en la historia de la humanidad y por lo que significaban
en conjunto para Mead, indicaban tiempos de cambios, a partir de una nueva
ruptura generacional en la forma de seguir construyendo nuestra cultura.
Mead plantea un modelo de rupturas generacionales (p. 35). El
cual presenta tres categorías de culturas a saber: “postfigurativa, en la que los niños aprenden primordialmente
de sus mayores, cofigurativa, en la que tanto los niños como los adultos
aprenden de sus pares, y prefigurativa, en la que los adultos también aprenden
de los niños.”
Las nuevas configuraciones sociales, propiciaron cambios en los
modos de relación entre las personas y por ende en las formas de construir
conocimiento.
Me pregunto entonces luego de la lectura de Mead ¿de qué formas
construyen el conocimiento los niños y adolescentes hoy cuando están con las
TIC?
En nuestra práctica docente cotidiana, transitando un cambio de
paradigma cultural y comunicacional que vengan de la mano del uso de los nuevos
medios digitales,
¿cómo vemos el impacto en los chicos y en los adolescentes? ¿Con qué desafíos
nos encontramos en relación a las nuevas generaciones?
Creo
que antes estos cambios debemos ver las nuevas maneras de ser y estar en el
mundo, del lugar que ocupan las tecnologías digitales especialmente para los
adolescentes, pero también de los niños y los desacoples que registramos entre
nuevos y viejos modos de habitar la escuela.
Las nuevas tecnologías generaron modalidades de interacción nuevas entre las personas y ésto afecta en los modos de vincularse de los niños, niñas y adolescentes, cómo estudian, cómo se entretienen, cómo
sostienen lazos de amistad o amplían sus redes sociales, construyendo así su cotidianidad y también sus identidades. Es necesario comprender que los jóvenes de nuestros días viven en un paradigma cultural absolutamente distinto al de sus padres y que las tecnologías contribuyen a la composición de ese nuevo mundo de
experiencia.
¿Qué hacen niñas y niños cuando usan TIC? en realidad hacen lo mismo que hacen sin ellas: juegan, socializan y se comunican entre sí, descubren el mundo.
Los principales usos pueden agruparse en al menos cuatro actividades:
❏ el entretenimiento;
❏ la socialización, la comunicación y el vínculo con otros;
❏ la expresión y la construcción de la propia identidad;
❏ la búsqueda de información, ya sea para resolver tareas escolares o por interés propio.
Lo lúdico es primordial en el uso de TIC en los primeros años, y en adelante es una actividad que continúa pero con diferentes intensidades. A medida que los niños van creciendo, “la función lúdica decrece en protagonismo pero nunca desaparece totalmente, sino que va mutando: se complejizan los juegos, y empiezan a tener un rol cada vez más subordinado a lo social” .
Otras razones primordiales de las niñas, niños y adolescentes para mantenerse conectados son la socialización, la comunicación y el contacto con pares que favorecen las redes sociales. En este sentido, el uso de distintas redes sociales tiene un peso extraordinario especialmente en América Latina. Chatear, crear un perfil identitario, ver y producir contenidos multimediales en línea son actividades que se intensifican progresivamente a medida que avanza la edad.
La aparición de nuevas aplicaciones y redes sociales es contínua. Éstas se actualizan a las lógicas de uso que van requiriendo los adolescentes especialmente, ampliándoles las variables de creación de identidad autónoma, y brindándoles un espacio propio de expresión y comunicación.
Farrés, Ferreira dos Santos y Veloso (2013) plantean que las redes sociales “pueden constituir un espacio donde transitar el proceso adolescente, un espacio intermedio entre lo familiar y lo ajeno sobre el cual se afirmará lo propio y se proyectarán los vínculos con los pares”.
“En suma, cuando quieren, donde quieren, con quien quieren y cómo
quieren: ésta parece ser la fórmula del consumo cultural de los adolescentes hoy”.
Y si hablamos de desafíos para los adultos y nuevas subjetividades por primera vez en la historia de la humanidad, los niños y adolescentes poseen habilidades y un manejo intuitivo de herramientas que a los adultos responsables o cercanos les resultan ajenas y hasta amenazantes.
Es una realidad que las personas adultas ya no concentran el conocimiento y la información como en otros tiempos, incluso muchas veces deben ellas consultar a los chicos sobre cuestiones tecnológicas, es así que el paradigma tradicional de transferencia de conocimiento que ha sido elaborado desde enfoques adulto-céntricos, simplemente no da respuestas a las condiciones y dinámicas de este nuevo contexto. Sin embargo, no se trata de pensar que los más jóvenes todo lo saben en el ámbito digital. Las diferencias intergeneracionales en el uso de las TIC también se evidencian en forma inversa: por ejemplo cuando los niños y las niñas no saben jerarquizar información encontrada para hacer la tarea, o en la falta de conocimiento de pautas de cuidado necesarias para hacer un uso seguro y responsable de las TIC. Esta condición de inflexión presenta desafíos a la vez que conlleva un potencial enorme para el desarrollo de procesos de intercambio de mutuo beneficio para las generaciones.
Farrés, Ferreira dos Santos y Veloso advierten que “el aprendizaje y la información dejan de estar monopolizados por los lugares sagrados del saber” (adultos, escuela, libros). “Desde Internet, los niños y jóvenes acceden y participan activamente del flujo de información que circula por la Red, produciendo contenidos o bien replicándolos. Sin embargo, la selección y el procesamiento de la información para que ésta se transforme en saber, depende del capital educativo del sujeto y no de su acceso a la tecnología”.
Existe un camino para recorrer junto con los estudiantes en su
apropiación de las TIC, y ese camino puede pensarse hacia la sabiduría
digital que nos ofrece Prensky el cual combina los conocimientos técnicos
del manejo de las herramientas con usos responsables y significativos.
No se trata de
juzgar los cambios sino de interpretarlos.
Los procesos de socialización actuales y los anteriores: antes y
después de las TIC. ¿Hay puntos de continuidad y discontinuidad?
parece ser que van a seguir surgiendo preguntas con lo que respecta a
los cambios producidos en la sociedad que tiene que ver con la construcción del
conocimiento.
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